Vasos del pie
Los pulsos del pie, la claudicación al caminar y el pie diabético: qué mirar y cuándo consultar.
Actualizado 2026-09-02
Estar al final del circuito tiene una consecuencia práctica: el pie es el primer sitio donde se nota que la circulación no llega bien.
Cómo llega la sangre
Las arterias tibial posterior y pedia llegan al pie y forman un arco plantar, parecido al de la mano. Sus pulsos se pueden palpar: el pedio en el dorso del pie y el tibial posterior detrás del maléolo interno.
Que un médico los busque en una exploración no es un gesto rutinario: dice mucho sobre el estado arterial de la pierna.
Enfermedad arterial periférica
Su síntoma clásico es la claudicación intermitente: dolor en la pantorrilla al caminar una distancia parecida cada vez, que cede al pararse y vuelve al reanudar la marcha. Es un dolor con un patrón muy reconocible.
Cuando avanza, aparece dolor en reposo, sobre todo de noche, que mejora al colgar la pierna fuera de la cama. Esa señal ya no es para esperar.
Otros signos: pie frío, piel brillante y sin vello, uñas engrosadas, heridas que no cierran.
Pie diabético
La combinación que hace daño: los nervios dejan de avisar y las arterias llevan menos sangre. Una herida pequeña no duele, se sigue pisando y cicatriza mal.
Por eso la revisión diaria de los pies —también entre los dedos y en la planta— es una de las recomendaciones más útiles que existen para una persona con diabetes.
Cuándo consultar
Pronto: herida o úlcera que no cierra, pie frío y pálido con dolor, dolor de reposo nocturno, cambio de color, o cualquier lesión en el pie si tienes diabetes — aunque no duela.
De inmediato: pie frío, pálido o azulado de aparición súbita, con dolor intenso y pérdida de sensibilidad.
Contenido educativo. No es un diagnóstico ni sustituye la atención de un profesional de la salud. Si tienes síntomas o dudas, consulta con un médico.
¿Dudas? Consulta con un médico
Una herida en el pie que no cierra, un pie frío y pálido con dolor, o dolor de reposo nocturno: consulta pronto.